jueves, 25 de marzo de 2010

Hago alto en la belleza para mirar el horror...



La guerra empezó con el tiro en la cabeza a Colosio

Las instituciones en México no sólo no funcionan bien, sino estructuralmente mal, los gobiernos panistas, el anterior y el actual, iniciaron un combate al narcotráfico equivocado, el actual gobierno encabezado por Felipe Calderón dio paso a lo que denominó “la guerra contra el narco” utilizando el aparato represivo del Estado, al ejército y la marina; el comandante en jefe, es decir el presidente, sacó a las calles a ambas instituciones, desde entonces las muertes se suman por cientos cada mes, entre las ejecuciones de las bandas delictivas y las ejecuciones de las fuerzas armadas, tanto a delincuentes como a civiles.

La medida ha tenido resultados negativos como la constante violación a los derechos humanos de civiles por parte de soldados y marinos, a últimas fechas, la descomposición de las acciones de militares y marinos, han tenido como resultados ya varias ejecuciones extrajudiciales de civiles y miembros de las bandas delictivas, se los llevan vivos y aparecen muertos.

Lo cual ha motivado un rechazo ciudadano al uso de las fuerzas armadas en labores policiales, lo cual está fuera de sus deberes y jurisdicción, cosa que no se han detenido a reflexionar y muchos menos a remediar, como pasa en México, ahora que se han dado miles de ejecuciones en lo que va del sexenio, donde hay un gran número de víctimas civiles, ahora se pretende reformar la ley para construir el marco legal apropiado para que las fuerzas armadas puedan combatir al narco de manera legal.

Por otro lado, la Secretaria del Trabajo Federal en este gobierno en lo particular, se ha dedicado a defender a los patrones que enfrentan conflictos sindicales y/o laborales, los fallos en tribunales del trabajo han beneficiado invariablemente a las empresas, y hoy, promueven la reforma a la ley para quitarle más derechos a los trabajadores que laboran en diversas empresas, y negarles derechos a los futuros empleados; hoy los trabajadores que han logrado ganar derechos durante luchas sindicales, se presentan a la opinión pública por parte de la autoridad como sectores “privilegiados”.

Caso a ejemplificar, la desaparición de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, extinta por decreto presidencial en octubre pasado, los trabajadores sindicalizados en el SME fueron presentados ante los medios y la opinión pública como “privilegiados” y no como trabajadores afiliados a un sindicato que durante décadas peleó por un contrato colectivo que gana derechos laborales y que benefician al trabajador, los más de 40 mil trabajadores que se quedaron sin trabajo de la noche a la mañana en plena crisis económica, los presenta la Secretaría del Trabajo como si fueran una mafia que por tener derechos deben ser repudiados, aplican el lema de: en una realidad donde cada día cientos de personas pierden el empleo o simplemente no logran conseguirlo, quienes tiene empleo y además prestaciones laborales dignas, deben ser repudiados por quienes no las tienen, insólito y cruel pero así es.


Por otro lado, la SEMARNAT, que es la secretaria encargada de vigilar la aplicación de leyes ambientales, se la ha pasado avalando proyectos predadores tanto de minas, como de hoteles y hasta de represas que atentan no sólo contra el medio ambiente, también contra miles de personas que ven amenazada su vida o su patrimonio, su identidad y su territorio; quien debiera vigilar y castigas los delitos ambientales, es el mejor defensor del saqueo y la depredación del ambiente.

Una muestra más de la imposibilidad de creer en las instituciones y seguir en la permanente frustración lo ha demostrado el Secretario de Gobernación, quien la encabeza se ha negado a hablar o instalar mesas de diálogo serio con las fuerza sociales en conflicto con el aparato institucional, como podría ser el SME, pero tampoco le interesa las mesas de diálogo y acuerdos políticos con los partidos institucionales, se ha comportado como abogado de su posición política, recientemente salió a la luz pública la firma de un pacto entre el PRI y el PAN, en los medios se decía que ambos partidos habían pactado evitar que el PAN hiciera alianzas electorales con otras fuerzas políticas en contra del PRI a cambio de que los legisladores y senadores del PRI votaran sin hacer cambios a favor de la propuesta presupuestal 2010 enviada por el ejecutivo a las camaras.



Los partidos negaron semejante afirmación desde diciembre de 2009, el Secretario de Gobernación negó también semejante acuerdo, hacia febrero de 2010, siendo tema en medios pero sin conocer del pacto a ciencia cierta, el Secretario Gómez Mont, al conocer la posible alianza electoral en Oaxaca entre el PAN y el PRD, afirmó que las "alianzas electorales eran como hacer fraude", y días después renunció a su partido, Acción Nacional. Nadie sabíamos de la existencia del pacto escrito y firmado por los presidentes de ambos partidos y como testigos el Secretario de Gobernación y el Secretario de Gobierno del Estado de México.

Cuando el propio PAN da a conocer el infame pacto en una rueda de prensa, se destapa todo, los que lo negaron durante meses lo tomaron como un asunto sin importancia, pero el pacto iba más lejos, planteaba que ambas fuerzas políticas deberían revisar la legislación sobre las alianzas y proponer modificaciones para evitar que pudieran realizarse en el marco institucional, es decir, el pacto daba a conocer lo que en verdad hacen los políticos, negociar y acordad a espaldas de los ciudadanos las formas de burlar la ley.


En muchos países ese escándalo y su intento de torcer las instituciones y las leyes en su beneficios al margen de la institucionalidad, los personajes involucrados, por lo menos los funcionarios públicos, ya hubieran renunciado al cargo por dignidad o por principio, el primero el Secretario de Gobierno, encargado de la política interna, es decir el Hillary Clinton mexicano, pero no, a todos les ha parecido que eso es lo más norma, torcer la ley y hacer pactos fuera de lo institucional, así que todos siguen tan campantes como si lo que hicieron fuera legal y en beneficios del país todo, como si fuera la norma y no fuera una maniobra fraudulenta de todos y cada uno de los funcionarios participantes en el infame pacto.

Y por si fuera poco, hace unos días en un operativo militar en Nuevo León, en el municipio de San Pedro Garza, dos jóvenes estudiantes del Instituto Tecnológico de Monterrey (Tec) fueron abatidos, supuestamente en un “enfrentamiento” entre militares y miembros de una banda delictiva, los jóvenes eran estudiantes de postgrado, pues bien, fueron muertos, al parecer por el estallido de una granada, y cuando los miembros de la institución fueron a buscarlos nadie las dio razón de su paradero, hasta que apareció un testigo, un guardia de la propia institución académica quien afirma haberlos visto en la calle en el momento que comenzó la balacera.


Las autoridades de la universidad encontraron los cadáveres e hicieron saber a las autoridades que eran alumnos del Tec, la respuesta primera en medios de las misma autoridades fue que eran miembros de la banda delictiva que había comenzado el tiroteo, después las autoridades les dijeron a familiares y la autoridad del Tec, su rector, que los jóvenes estaban armados y que por eso habían sido abatidos, dato a destacar, cuando encontraron los cadáveres los familiares y miembros del Tec descubrieron que no tenían identificaciones, lo cual fue de llamarles la atención, por que para entrar a sus instalaciones necesitan la credencial de la misma institución.

Una vez que se dio a conocer la identidad verdadera de los jóvenes la autoridad cambió por tercera vez su versión, ya no eran miembros de la banda delictiva, tampoco estaban armados, ahora eran daño colateral, pues habían quedado en medio de la balacera, lo que no explican, es por qué les quitaron sus identificaciones una vez que hubo llevado el cuerpo al servicio forense.


Caso similar fue el de los jóvenes que en Ciudad Juárez en noviembre pasado, quienes se encontraban en una fiesta y fueron masacrados por un comando armado, la primera versión de las autoridades, entre ellas el Secretario de Gobernación, fue que eran miembros de alguna banda delictiva, después que estaban “en malos pasos”, pero al final tuvieron que negar lo que habían afirmado, por que los jovencitos de 16 años, todos contaban con los testimonios de familiares y amigos de ser estudiantes, así que las autoridades, sin reconocer su intento de distorsionar la realidad y engañar a familiares y a todos los mexicanos pues, no han hecho nada para esclarecer los hechos y menos aún han tomado medidas contra funcionarios que intentaron distorsionar la realidad.


Este comportamiento se va volviendo normal en las autoridades, un último caso en ésta línea, es la ejecución extrajudicial de un delincuente menor, detenido en Santa Catarina el domingo 21 de marzo, existe la grabación del joven, padre de 3 hijos, donde se le ve detenido por elementos de la marina y policías, es subido a un vehículo custodiado, al día siguiente el mismo sujeto aparece muerto en un basurero, la explicación, no existe, los marinos dicen que ya no estaba bajo su custodia, la autoridad civil dice que no estaba tampoco bajo su custodio, lo que me provoca un estremecimiento, pues al parecer ya nadie controla nada, y las “fuerzas del orden público”, ejército, policía y marina, han entrado a la espiral de violencia desenfrenada, donde la ejecución extrajudicial comienza a descubrirse como practica, es decir, ejecutan igual que lo haría un grupo de narcotraficantes.

Pero para más complejidad y horror, Mauricio Fernández Garza, el presidente municipal de San Pedro Garza García, municipio donde fuero asesinados los dos estudiantes del Tec, fue quien proporcionó la información para que actuaran las fuerzas armadas, y éste a su vez obtuvo dicha información de un operador de la banda de narcotraficantes de los hermanos Beltrán Leyva; lo menos que uno puede pensar es que ese presidente municipal sabe más de lo que dice y que es absolutamente probable, que trabaje para los Beltrán Leyva.


Como decía al principio, bajo este marco de impunidad, cinismo de quienes debieran velar tanto por nuestra seguridad, como por la institucionalidad y respeto de las leyes, han perdido todo control y se han convertido en enemigos de nuestra propia población, una autoridad que miente, niega, oculta la verdad aunque la verdad se muestre descarnada, una autoridad que negocia a espaldas de los ciudadanos la ley, unas fuerzas del orden público que intentan volver criminales a sus víctimas civiles, una autoridad y unas fuerzas del orden público dominadas por la violencia y los intereses particulares de un grupo que actúa igual que las mafias, una autoridad que está fuera de todo orden constitucional y por supuesto, de todo respeto a los derechos humanos, es inaceptable.

Acá por desgracia debemos aceptar que existe un Estado fallido, pero no en la idea de los gringo, quienes hacen su calificación de quien es Estado fallido y quien no para justificar su intervención económica, militar y política, no, un Estado fallido entendido como el pacto social y el acuerdo de una sociedad con su aparato de gobierno y sus instituciones, un Estado que ha roto en mil pedazos lo que quedaba de civilidad, de acuerdo, de institucionalidad, un Estado que hoy no crece económicamente, no lo hace culturalmente, menos aún sucede en su estructura política, en la judicial, donde los gobernantes y el aparato mediático y represivo, nos han llevado al callejón de la violencia de todos contra todos y sin principios.


La guerra se hace y se hace sucia, se intimida a la sociedad en su conjunto, se criminaliza la protesta, se niegan los derechos humanos, se corrompe lo humano, se privilegia el cinismo y la fuerza bruta por encima de la política, del consenso, se roba el erario público indiscriminadamente, se eliminan derechos ya ganados, todo se mediatiza y sólo se rinde cuentas a los dueños de los medios de comunicación, algunos empresarios, al gobierno gringo ... y mal.

México es un Estado fallido, por que la transición a la democracia se volvió la transición a la era de la violencia, del cinismo, donde los que tienen más que perder, somos los mismos que hemos perdido siempre.



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