martes, 13 de noviembre de 2007

Izquierda, derecha, delante, de trás, un, dos, tres...

Entre el sueño, la pesadilla y la esperanza se encuentra México, por un lado somos testigos y en la mayoría de las ocasiones víctimas de las políticas neoliberales y los pensamientos de derecha, la cultura de la sociedad individualizada y el consumo; pero por otro lado también somos testigos o participes de la movilización social, de las izquierdas activas y de iniciativas ciudadanas que le apuestan al cambio para mejorar las condiciones de vida y la política.
Actualmente el gobierno de Felipe Calderón le apuesta a fortalecer la seguridad pública, entendida como la fuerza de los aparatos represivos del Estado, ejercitos, marina, policías y jueces; hace acuerdos internacionales con los gobiernos gringos que no ven el beneficio para nuestro país sino para el suyo, el llamado Plan Mérida no es más que dinero y armas para el aparato represivo, con la finalidad de evitar la migración y el combate a los muchos enemigos de los gringos, y quién no va a tener tantos enemigos si se la han pasado, en por lo menos el último siglo jodiendo a sus vecinos y a los de más allá de los 7 mares, y no es un sentimiento anti yanki, sino la mera verdad de la historia.
Calderón, como Fox ve a los gringos como subordinado y modelo a seguir, dejando fuera las necesidades y realidades nacionales, apuesta al miedo de las organizaciones por los encarcelamientos ilegales, las desapariciones forzadas y asesinatos a luchador@as sociales, le apuesta al cansancio, a las contradicciones de la izquierda y su histórica lucha protagónica que le impide la unidad.
Los medios de comunicación ya no son el cuarto poder, sino el poder real y virtual, lo que sale en televisión existe lo que no sale no existe, es el lema de las compañías de televisión, y de manera parecida a como actuaban con el PRI las televisoras hacen un uso tendencioso de la información en beneficio del poder.
La publicidad que está por todos lados nos invita a los placebos, al bienestar simulado, a la competencia, al status por sobre la dignidad humana y al privilegio que puede dar el dinero, baste ver el comercial de American Express, que dice en el fondo que con dinero hay amigos y ayuda, sin dinero estas sólo y perdido.
Por el lado de las izquierdas hay una pugna por el protagonismo y por la domesticación, pensemos en el PRD, que aunque es un gobierno distinto, sus practicas son las mismas en muchos casos que las priístas de antaño, muchos de ellos remasterizados en el PRD, el sentido pragamático los ha llevado a ser igual que los que tanto criticaba, la lucha por el poder como fin último y vivir del presupuesto como principio de bonanza.
Existe también el movimiento de Manuel López Obrador, que al margen del partido y en ocasiones usando al partido, promueve la acción social sin partido pero con un vacío de propuesta organizativa, también tiene como defecto el culto a la personalidad de López Obrador, que debo reconocer que es un sujeto respetable pero que en veces su carisma le gana al político y al líder, y no por que él quiera sino por que así se lo demanda la base.
En el movimiento pro AMLO existe una especie de mesianismo, no del líder propiamente sino de los seguidores que se han formado en una cultura política de poca responsabilidad, es decir, si ganamos lo logramos entre todos, si fracasamos es culpa del líder que se contradijo, dudó, se volteó o de plano se equivocó.
Con una sociedad formada a lo largo de su historia bajo la figura del caudillo y el líder carismático, el movimiento, con honrozas excepciones, tiene poca iniciativa, la más lograda es la local y la que se sustenta en organizaciones sociales históricas, y quienes tienen objetivos claros, autonomía e independencia de pensamiento, de ahí en fuera los demás están a la espera de lo que diga el líder, esto es entendible por la formación que hemos absorvido a lo largo de más de un siglo.
Mientras esto ocurre en el movimiento de resistencia pro AMLO, en lo que es la otra izquierda, de la llamada Otra Campaña y su otro líder carismático, el Subcomandante Marcos, la cosa pasa más o menos igual, salvo que ahí se conscentran grupos de izquierda y movimientos sociales al margen de los partidos y el aparato institucional, pero la dependencia a la iniciativa del líder o del EZLN es terrible en ocasiones.
Cabe señalar que aquí hay más excepciones, pues muchos de los pueblos, grupos, organizaciones ya han experimentado el fracaso de los aparatos institucionales y en ocasiones sus demandas son más radicales que otras iniciativas, cambiar a México desde la raíz, no hablan de revolución por que la palabra es muy peligrosa y por que tampoco la revolución trae tras de si cambios de fondo, salvo honrozas excepciones. Una ventaja de ésta izquierda es que su lucha es de largo plazo, no depende de tiempos electorales, ni de elecciones, ni nada por el estilo, sino del largo proceso de la organización de base y el desgaste del modelo neoliberal y sus operadores.
Las dos izquierdas al margen de las instituciones desafortunadamente se han visto como rivales o en el peor de los casos como enemigos, un ejemplo, en una feria que realizaron los seguidores de AMLO, la llamada Feria del Fraude, había una ruleta, de esas que uno avienta una cosa con punta, no recuerdo como se llama, para atinarle, normalmente a un premio, pues en las que ahí había estaban los enemigos de la democracia, y haganme el bendito favor, ponían a Marcos junto con calderón, Salinas, Norberto Rivera...nada que ver, pero para algunos amlistas son lo mismo; por otro lado, cuando uno va a las reuniones de los otra campañistas parece que hablar de AMLO y del movimietno es como un virus o enfermedad, luego luego te sacan la vuelta, te rechazan o de plano te tiran de a impertinente, no hay oídos para dialogar.
Mientras estas izquierdas y sus bases hagan seguimiento puntual de las criticas que se hacen, aquí cabe aclarar que AMLO nunca se ha expresado mal de ellos y ellas, y tampoco de Marcos, cosa que sí ocurre con los otra campañistas, parece que la descalificación es base de lo que entienden, no todos afotunadamente, como diálogo.
Como decía, mientras hagan de la critica sin diálogo su única herramienta será muy difícil que se encuentren estas dos grandes iniciativas , y por hoy las más importantes, es en verdad lamentable que mientras se fortalece la derecha en el poder y se cierran espacios democráticos con el uso de la fuerza pública, las izquierdas se distancian; y es muy paradójico que escuchando las finalidades de ambas iniciativas, la Otra Campaña y la Resistencia, son las mismas, la diferencia actualmente son los medios, pero se necesita abrir el debate y la reflexión en lo común más que en las divergencias, como dicen los mismos zapatistas, que los unan las convergencias y no los alejen las diferencias.
Pensándomelo a vuelo de pájaro, hay veces que parece que Marcos no soporta otro liderazgo carismático más que el suyo, pero en verdad no creo que sea ese el fondo, sino la forma en que se dan las alianzas, pues mientras AMLO mantiene alianzas estratégicas con personajes de muy dudosa reputación como Arturo Nuñez o Camacho Solís, los otra campañistas se hacen sectarios y piden votos de pureza; me recuerdo que en una de las primeras reuniones a las que asistí, se pedía que alzaran la manos quienes se habían adherido a la Otra Campaña, pues sólo ellos y ellas podrían hablar, cerrando el derecho de los demás que aunque afines no estábamos de acuerdo en rubricar un documento excluyente. Ya dejamos fuera al PRD por que en verdad que no es opción de izquierda, es algo más parecido al Partido Socialista de España o al Laborista de Inglaterra, o sea, una izquierda domesticada y a expensas de beneficios que da el erario público.
Mientras esta pugna no se vaya zanjando, la viabilidad de la izquierda está por verse, pero es urgente que se haga un frente común en contra de la ofensiva de la derecha que en todo el mundo pretende imponer su modelo de pensamiento, de orden y seguridad, un pensamiento excluyente, un orden por temor y beneficios pirricos, y una seguridad que sólo cuida los intereses de sus aliados, los empresarios, las jerarquías de las iglesias y los militares.
Hay que voltear a ver la iniciativa del Frente Nacional Contra la Represión, que guarda en su proceso expresiones de todas las organizaciones sociales, quienes están en la Otra Campaña, quienes están con AMLO, quienes están por la libre y quienes son víctimas y viven un proceso de construcción de sujetos activos; este Frente está haciendo un esfuerzo para que lo que los une no los divida, y la unidad sólo se puede construir en el respeto, el diálogo, en el compromiso y la legitimidad.
Espero que nadie se sienta ofendido, pues mi interés es que podamos reflexionar sobre lo que estamos viviendo, por que lo que se viene es peor aún de lo que nos han mostrado y la dispersión sólo abona a la victimización de la sociedad, la violación a los derechos humanos, la impunidad y la corrupción.
Es necesario un debate de las izquierdas de cara a los retos actuales, los medios, los modos más no las modas, los fines y los principios, hay que entrarle por que mientras le demos la razón a Echeverria, que decía en los años 70 que él no eliminaba a sus opositores, por que ellos, aludiendo a la izquierda, se eliminaban solos; hay mucho que aprender de la historia, hay que voltear a Sudamerica que ya es un bloque contrahegemónico contra el imperio gringo, con sus limitaciones y contradicciones naturales, no digo que necesitemos a un Chávez o un Lula, pero que han dado pasos significativos, un ejemplo es TV Sur, pensemos en lo que nos une y debatamos con razones y tolerancia lo que nos divide.
La convergencia en este sentido es una necesidad y un principio, pero no una unidad a como dé lugar, sino una unidad respetuosa y comprometida con el bien común, hace falta lograr el mandar obedeciendo que tanto a difundido el zapatismo, el de base, hay que cambiar la forma de hacer política, pero sobre todo, hay que hacer lo que decían los argentinos, que se vayan todos los satrapas que actualmente gobiernan y funcionan como mafias, de lo contrario veremos como la esperanza se desvanece y el sueño se convierte en pesadilla.

PD: Hoy me pusé serio y hasta siento que esclerótico, pero es como una cosa que se piensa y se dice entre pasillos, hace falta una izquierda unida, fuerte y de base, no una izquierda domesticada o en permanente desencuentro.

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