martes, 8 de enero de 2008

3er. Encuentro de los pueblos zapatistas ante el mundo “Comandanta Ramona” y primer Encuentro de mujeres zapatistas frente a las mujeres del mundo

El pasado 29, 30 y 31 de diciembre de 2007 se realizó en el caracol de La Garrucha, el Tercer encuentro de los pueblos zapatistas frente a los pueblos del mundo, en esta ocasión el Encuentro fue dedicado a las mujeres zapatistas frente a las mujeres del mundo, es decir, una reunión de voces de mujer zapatista en su largo caminar por la construcción de la organización y la defensa de sus derechos como mujeres, el Encuentro tuvo el nombre en homenaje de Comandanta Ramona.


Al Encuentro estaban invitadas todas aquellas interesadas y/o adherentes a la Sexta Declaración de la Selva lacandona, así como a observador@s que quisieran presenciar dicho evento y escuchar en voz de las mujeres la experiencia de los zapatistas. Yo francamente tenía serías dudas de ir, pero Cristian Calónico me invitó a participar de una iniciativa, la cual comenzaría con una videocápsula de este encuentro para una televisora en algún lugar del mundo, así que pues me decidí a ir a grabar y ver si podía entrevistar a algunas participantes, otro año más en territorio zapatistas con las clásicas Dianas que tocan a diestra y siniestra.


El 29 por la madrugada salí al Encuentro, sólo con la cámara, el tripie y el micrófono a dónde antes el camino de pavimentado sólo alcanzaba unos pocos kilómetros, cosa que ahora ya había aumentado, llegar a La Garrucha dura menos tiempo, la carretera avanza estrepitosamente en aquella cañada, donde en el 94 todavía llegaba a durar el viaje 8 horas antes de llegar a San Miguel, sobre todo en época de lluvias.


Sorprendentemente el camino de terrazería no es más largo de 5 kilómetros, hasta el Caracol tzeltal, cabecera municipal de Francisco Gómez desde 1996, en uno de los lugares más simbólicos del EZLN se llevaría a cabo el Encuentro de mujeres, ahí ante más de 1000 personas, en su mayoría mujeres, las representantes de los 5 Caracoles zapatistas, darían su propia versión del proceso de lucha de las mujeres por conquistar sus derechos y su organización.


Una de las frases que más me llamó la atención por lo que quiere decir de las representantes mujeres de cada Caracol del EZLN (5 en total) fue: “Gracias a nuestra educación autónoma, ahora somos diferentes, pensamos diferente y estamos frente a ustedes”. Más de 200 representantes de cada uno de los Caracoles (Francisco Gómez, Morelia, La Realidad, Oventic y Roberto Barrios), expusieron la historia de sus regiones, de su vida, de cómo se organizaron para entrar al EZLN, de qué cambios han notado en 13 años de resistencia pública.


Durante el día 29, 30 y medio día del 31, se presentaron historia, procesos, cambios y principios de cada Caracol en voz de mujeres de distintas edades, desde los 10 hasta los 80, por lo menos 3 generaciones de mujeres indígenas, tzeltales, tzotziles, tojolabales, choles, representando los centros políticos y públicos, hablándonos de cómo se decidió hacer la educación autónoma, las cooperativas, la participación política de las mujeres, sus cargos y lo difícil que es ser autoridad. Ante cientos de mujeres de Europa, Estados Unidos, Asia, América Latina, las compañeras zapatistas fueron pasando de una en una, hasta completar las cerca de 200´as, antes las preguntas reiteradas sobre cómo se organiza una cooperativa? Si existe la practica del aborto y cómo la enfrentan, si admiten la homosexualidad? Una respuesta inmejorable de la compañera de La Realidad quien fue quien dio respuesta a la pregunta: “Si hay luz en su corazón pueden entrar a la organización, si se comprometen con la lucha, claro que pueden estar en el EZLN”.


El Encuentro con las mujeres del mundo, no evita que también sea un encuentro de las mismas mujeres que anteriormente no se habían reunido, mucho menos realizar un evento bajo su organización; un encuentro con sus hombres, con los hombres que mientras ellas estaban exponiendo sus opiniones, ellos cocinaban y atendían los distintos lugares para comer, que estratégicamente se habían colocado alrededor de todo el antes Aguascalientes de La Garrucha, ahora Caracol, para los que llegamos al Encuentro.


Por las noches, las compañeras recitaban, cantaban canciones en contra del machismo, las tradiciones, el aborto, lo difícil que es ser indígena y además ser mujer, o como ellas bien dicen, las “triplemente marginadas, por ser pobres, por ser mujeres y por ser indígenas”, después comenzaba el baile con el grupo de los Dos Vientos, originarios de la misma cañada, más cerca de Montes Azules, una buena banda musical, de lo mejor que he escuchado en esos encuentros, si hasta tocaban a los Hombres G (sic).


Por primera vez en 13 años, las Comandantas, las insurgentas, las coordinadoras de proyectos, las municipales autónomas y las juntas, sin dejar fuera a las niñas y sus madres, hicieron frente solas a las interrogantes de propios y extraños, de jovenas europeas que viven realidades distintas; entre defeñas, ante grupos de estados unidos, frente a ellas y algunos ellos que nos encontrábamos ahí, las mujeres del EZLN nos recordaban que existen y están en pie, construyendo su proyecto autonómico y renovándose constantemente.


Aunque el formato no se prestaba a muchas preguntas, sólo 5 minutos después de cada comisión o representante que hablaba, cada dos horas había un receso para comer, beber o establecer charla con colegas, amigos y nuevos conocidos, reunidos en un encuentro también de personas de diversos lugares en un mismo punto, territorio zapatista. Las sesiones de las compañeras eran extensas, dentro del auditorio para el caso, el calor humano y el de la selva, hacían bochornoso el estar mucho tiempo dentro del mismo.


Una de las delegadas de Oventic dijo para terminar su participación: “Todo lo que les decimos de cómo vivíamos, no es para que tengan lástima, sino para que sepan, cómo vivíamos”. Frente a las preguntas y algunos mensajes de reconocimiento a su trabajo y proceso organizativo, una compañera de La Realidad contestó, en un acto de autocrítica: “No nos envidien, por que no somos lo mejor”.


En esta ocasión también se encontraron por primera vez las delgadas zapatistas con las mujeres delegadas de Vía Campesino, anteriormente ni siquiera los hombres zapatistas habían tenido contacto directo con la gente de Vía Campesina, salvo sus conferencias por internet. Ahí mismo dieron a conocer que dan una clase de política en las escuelas autónomas de los distintos municipios. Una madre mencionó: “Lo que hemos querido para nuestras niñas y niños, es que tengan una educación para interesarse por los demás”.

Las mujeres, niñas y jovenas zapatistas se pusieron ante quienes acudieron, escasos medios de comunicación privados, pienso yo por que el Sub ya había anunciado que no saldría durante un tiempo; ante mujeres de diversas realidades, de países como Alemania, Corea, Costa Rica, Australia, Francia, el estado español, Argentina, Ecuador, Canadá, Estados Unidos, Italia, Suecia, Nicaragua, Guatemala y otros tantos lugares, las mujeres indígenas contaron su historia, una historia clandestina, una historia de años, de renovación de generaciones, de esfuerzo y convicción, de saberse que sin los hombres su lucha no avanza.


Las mujeres zapatistas se reconocen como parte esencial de la organización político militar del EZLN, reconocen que los hombres han aportado con su participación activa, pues por ellas dejaron de beber, están tomando labores antes exclusivas de mujeres, están renovando de alguna forma su propia cultura tradicional, en la que la mujer podía ser vendida o se podía decidir por encima de ellas con quién casarlas.


La renovación de generaciones no sólo se mira en el EZLN, también en las asistentes y los asistentes, pues muchos de ellos eran menores a los 30 años, muchos jóvenes y jovenas blancos, sajones, germanos, etcéteras, que acudían por primera vez a territorio zapatista y a escuchar a estas mujeres de tierra y fuego, de tierna furia; much@s de l@s asistent@s me imagino llegaron por que alguien les había dicho de pasarse por ahío si llegaban a Chiapas, pues las verdad que no se les miraba gran interés en el Encuentro, o por lo menos sí en el encuentro de posibles ligues.


Si bien el Encuentro no tuvo repercusión significativa en los medios privados de comunicación, sí lo tuvo en las mismas mujeres que se habían animado por primera vez a ponerse frente a un mar de personas para dar su versión de la historia, sus dificultades y sus logros; con un buen castellano y con un castellano casi inexistente, mujeres tomaron el micrófono para que todos las escucharan; sus esposos, sus hermanos, sus hijos, las delegadas de los países, l@s observado@as, l@s de medios alternativos, pocos para ser justo, el gran logro era demostrar la participación activa de las mujeres y su claridad ante los inconvenientes de un sistema patriarcal, su fortaleza de corazón y su claridad de la vida.


De estos encuentros se puede criticar mucho, por ejemplo, que sólo vendan Malboro o Coca Cola, los aciertos pueden pasar inadvertidos en un observador poco riguroso, pues quienes hemos estado por años en el proceso, sabemos que el Encuentro no fue fácil, que pasaron muchos años antes de lograse; que el castellano de las mujeres de Morelia y el de La Realidad tiene diferencias, por que fue ahí mismos en Morelia donde se consolida el proyecto educativo autónomo; que hay más mujeres videastas haciendo memoria del evento que en años anteriores; que las jovenas están mejor preparadas que sus madres, pero cuentan con todo su apoyo; que las niñas también cuentan y cuentan una historia de compromiso y vida con la organización; por lo regular en ningún evento de organizaciones indígenas o campesinas, las niñas tienen su propio espacio y voz.


Desde mi punto de vista el Encuentro es un nuevo impulso para la lucha de las mujeres en defensa de sus derechos y su participación política, una lucha que no esta fácil aún en el EZLN, un largo camino le falta a las compañeras pero eso sí, han demostrado que la voluntad y la claridad la tienen, y aunque uno quisiera que todo lo que dicen fuera tal como ellas dicen, falta “picar mucha piedra” para hacer realidad la equidad entre hombres y mujeres, pero ahí están, más firmes que nunca y más preciosas que antes.

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