martes, 19 de febrero de 2008

De atentados y cosas peores


A Cleotilde Porras
Descansa en paz y pronto nos veremos otra vez

El pasado viernes 15 de febrero, la ciudad y quienes habitamos en ella, fuimos testigos presénciales y a distancia, de un atentado a las 2 de la tarde con explosivos que no se venden en México, según las autoridades de la Secretaria de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSP-DF), “Usaron explosivo C4 de tipo militar en el bombazo de avenida Chapultepec…El C4 es un explosivo plástico que no se comercializa en México”.

Lugar del atentado. La Jornada

La tragedia, por que es una tragedia, sucedió muy cerca de las oficinas de la SSP-DF, muy cerca de la estación del metro Insurgentes, una de las estaciones más concurridas de la ciudad y en una de las avenidas más transitadas; las autoridades filtraron queriendo y no, la versión de que fue en respuesta a las detenciones días antes de un grupo de supuestos sicarios que transportaban un arsenal impresionante de armas de gran poder destructivo, entre ellas granadas y una ametralladora capaz de derribar helicópteros y avionetas.

Un arsenal capturado por la AFI

En el percance, como eufemísticamente llaman las autoridades la explosión, tuvo una víctima fatal y dos heridas, una de las heridas es una mujer a quien ya filtran, puede ser cómplice del atentado, pues afirman sin del todo saberlo, que el hombre muerto por la explosión, murió por que no alcanzo a alejarse del lugar donde colocó la bomba que fue activada con un tan común y aparentemente inocente teléfono celular.

El suceso es verdaderamente preocupante por que es la primera vez que un evento de ésta naturaleza se realiza en la Ciudad de México, anteriormente se habían presentado explosiones o intentos de atentados con petardos (bombas hechizas que les llaman), concentrados en sucursales bancarias y en horas donde la gente está en su casa, muchos adjudicados por algún movimiento armado del país quienes lo hacían público, de esos 14, que no ha desconfirmado la Secretaria de la Defensa Nacional (SEDENA), existen en territorio nacional.

Portada de una de las miles de películas que tiene como tema el Narco

Las versiones presurosas de cortesanos y medios de comunicación privados, como ya digo, se la adjudican a la, eufemísticamente llamada, delincuencia organizada, o sea narcos, y que algunas autoridades federales y locales, dicen, es respuesta a la “guerra “ que realiza el gobierno federal en contra de los grupos de narcotraficantes que no sólo abundan en el país, sino que tienen una cantidad de armas que son verdaderamente impresionantes, en veces ni las corporaciones de élite policial llegan a tener, y que en todo caso sólo el Ejercito mexicano posee.

Arsenal y supuestos narcos detenidos por PGR

Desde que Felipe Calderón ocupa la silla presidencial, se ha lanzado en una “cruzada” en contra, dice, de las organizaciones delincuenciales que manejan el tráfico y venta de drogas, entiéndase cocaína, heroína y marihuana, ésta última mal considerada droga peligrosa, pues hasta ahora nadie a comprobado que alguien se muera por consumo o sobredosis, lo que si ocurre con las dos anteriores, en todo caso los únicos que se han muerto por causa de la marihuana han sido campesinos que frente a su pobreza extrema han tenido que entrarle a sembrar o a transportar de un lado a otro, y en otros casos, algún verdadero delincuente, que por si fuera poco está organizado.

Cartón de Hernández

Digo cruzada por que sin tener una visión objetiva, de conjunto y sin atender las verdaderas razones de la existencia del narcotráfico, se arma de sus soldados y los envía por todo el país para hacer su guerra, una mal llamada guerra que ha dejado miles de muertes por todo el territorio, entre civiles, policías, funcionarios en su mayoría menores, algunos soldados, periodistas y muchos, hasta donde se sabe, miembros de algún cártel de la droga.


Nada más chequen el dato, en tan sólo su primer año de gobierno de Felipe Calderón hubo 2,630 personas muertas en el país, según un informe del Departamento de Estado de Estados Unidos, al cual tampoco hay que creerle tanto, pues hablan de todos menos de ellos; a mitad del 2007, o sea en junio, se contaban mil 224 ejecuciones relacionadas con la delincuencia organizada, incluidos periodistas, civiles, miembros de alguna banda musical; la cifra era prácticamente la mitad de la cifra total para ese año, haciendo cuentas unas 7 muerte por día en 2007. Según el mismo informe para el año 2006 fueron entre 2,000 y 2,500 las muertes por causa del narcotráfico y sus secuelas, no las del consumo, esas son otras cifras que habría que considerar. O sea, que a pesar de su mal llamada guerra de Felipe Calderón, las cifras no han disminuido, al contrario, se corre el riesgo de que se eleven considerablemente.

Lo anterior se desprende de la Radiografía del Narcotráfico, elaborada por la administración federal, la cual describe “la estructura, las operaciones y funciones de los integrantes de las corporaciones del crimen organizado, lo mismo que sus dominios territoriales y disputas”. Ese informe es difundido por el semanario Proceso, en su edición 1604.

Según datos de la Procuraduría General de la República (PGR), en al año 2004 existían unas 130 organizaciones criminales vinculadas al tráfico de drogas, a saber a qué llaman ellos, pero de cualquier forma son muchas. En un reportaje de radio de la BBC, se dice que “el 90% de la cocaína que llega a EE.UU. procedente de Sudamérica pasa por territorio mexicano”, y que entre un 30 ó 40% de la heroína que consumen con mortal alegría nuestros vecinos, sale de nuestro país.


La guerra de Felipe no sólo ha tenido como consecuencia éstas miles de muertes, ha llevado al país a una semi ocupación militar, hasta octubre de 2007 se habían desplegado 30,000 militares en diversos estados del país, principalmente Tamaulipas, Chihuahua, Sinaloa, sin contar los casi 6 mil en Michoacán y los 3,300 en Tijuana, cifra que hasta le fecha de hoy se desconoce, pero se sabe ha aumentado de manera considerable, quizá este en unos 50 mil.

Mapa incluido en la Revista Zeta. Edición 1690

Las ejecuciones del narco han tocado a estados como Tabasco y Chiapas, que no eran estados que viéramos en los medios de comunicación con estos eventos, se sucedían eso lo saben quienes viven ahí, pero no eran noticia nacional.

Foto: Francisco Olvera

El poner al Ejercito a realizar actividades policiales, también a tenido consecuencias para la población civil, hay un buen numero de acciones militares que han violado los derechos humanos de la población civil, asesinatos, violaciones , detenciones arbitrarias, retenes inconstitucionales, cateos en casas y una presencia que intimida, no al narco, sino a los luchadores sociales, organizaciones y población civil en su conjunto; actividad ésta, trabajo policial anticonstitucional ya denunciado hasta por la Comisión Nacional de Derechos Humanos, quien regularmente es la última instancia que bien se pronuncia por una violación a derechos humanos.

Cartón de El Fisgón

El tráfico de enervantes, como también acostumbran a llamarle, es un gran negocio, según algunos investigadores, anualmente circula en México droga por un valor de 50 mil millones de dólares, cifra que rebasa por mucho lo destinado al combate a la pobreza, y es muy cercano a lo que aporta PEMEX al erario nacional, unos 60 mil millones, es decir, el narco maneja casi un 35% del PIB nacional en sus transacciones.

Pero el negocio no es sólo para los directamente cercanos al ingreso, transportación y distribución de las drogas, sino para la industria de las armas, que en tiempos de paz vende en el mercado informal armamento por millones de dólares, principalmente dirigido al narco, y a qué no saben quien controla el mercado, los mismos que acusan al mundo de no combatir el narco, los gringos. Sólo como dato de referencia, según el Instituto de Investigación por la Paz de Estocolmo, el 63% de las ventas (de armas en el mundo) proviene de empresas estadounidenses, el 29% de europeas y el 2% de rusas. El resto es de firmas japonesas, israelíes e indias; estas son cifras sólo del mercado formal, el informal, como es entendido, no tiene porcentaje posible; tan sólo en 2005, en éste mercado formal la cifra global alcanzó los 290.000 millones de dólares, según los de Estocolmo.


Quienes “blanquean” el dinero, es decir, lo ingresan y circulan por el mundo como si fuera dinero honestamente ganado también ganan, son una red intrincada de empresarios, banqueros y políticos del mundo, de todo el mundo no les quepa la menor duda a aquellos que piensan que los suyos no son corruptos. De acuerdo con un análisis de la ONU, el monto anual de dinero que produce la droga podría ascender a 500 mil millones de dólares anuales, comparadas, casi el doble por la pura venta de armas en el mercado formal.

Ahora bien, las llamadas redes del narco en México se entrelazan con policías, militares, políticos, recuerdo aquí una afirmación del ex presidente Vicente Fox, quien dijo en el 2005 que el narcotráfico había llegado hasta la propia presidencia de la República, como si fuera una novedad para los mexicanos, algo sabía y por lo visto no hizo nada; cabe recordar acá que Caro Quintero, el principal productor y distribuidos de marihuana capturado en los 70, le pidió al entonces presidente José López Portillo, que si lo liberaba pagaba la deuda externa del país, imaginen nada más la cantidad de dólares que manejaba.


Las llamadas guerras previas a las de Felipe, más que atacar el corazón del narco, los cerebros financieros, quienes “blanquean” el dinero y quienes dan protección desde los cuerpos de seguridad nacional y la vida pública, sospechosamente han fortalecido a un cártel en perjuicio de sus rivales, como nos recuerda Héctor A. González: “1. Durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1988/94) se protegió al padrino de la droga Juan García Ábrego (hoy extraditado en Estados Unidos). 2. En el gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León (1994/2000) se salvaguardó a los hermanos Arellano Félix y al capo di tutti i capi Amado Carrillo Fuentes, el célebre Señor de los Cielos. 3. En la administración de Vicente Fox (2000/06) el capo consentido fue Joaquín El Chapo Guzmán Loera”.

Portada de una de las miles de películas que tiene como tema el Narco

Las guerras, como muchos sabemos, tienen beneficiarios económicos y para nada son los pueblos que las padecen, sino un selecto grupo de personajes que hacen de lo ilegal y del derramamiento de sangre un gran negocio. A pesar de los recursos económicos para el combate al narco en Colombia por parte de EUA con en el Plan Colombia, no han logrado disminuir la producción y circulación de la cocaína al mercado de consumidores, gringos principalmente, pero sí han logrado mayor numero de muertes y desplazamientos de comunidades, de miles de civiles expulsados por la violencia del narco, quienes han cedido sus espacios al cultivo, producción, almacenamiento de la misma, construyendo verdaderos territorios, sin que EUA haya hecho nada al interior del suyo, sólo mantiene el mercado, engalanado con el manto del neoliberalismo, el mercado de drogas se maneja con los mismos principios del libre mercado formal, o como efecto de éste, si así se le quiere ver.


En la misma tónica que hizo EUA en Colombia, aplica la receta a México, con el llamado “Pacto de Mérida”, los 500 millones de dólares, solicitados por George W. Bush al Congreso gringo para “ayudar” a México en la guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado, evidentemente no darán mejores resultados que los que hasta ahora se tienen, muy por el contrario, mientras más guerra haya el mercado de armas también gana, los consorcios bancarios, la intimidación si es que no acción represiva de las fuerzas del orden en contra los movimientos sociales, la política de la guerra y del miedo gana, y en consecuencia, todos perdemos.

Los dineros que se destinan para combatir al narco, son parte del botín, como lo son las ganancias por la venta de las principales drogas que se consumen en el mundo, los caminos de la droga están llenos de ríos de mentiras y muerte, desde quien las produce hasta quien las consume corre el riesgo de perder su vida en el intento.

Altar a Jesús Malverde, "santo" venerado por los narcos

Irónicamente, o tristemente, las llamadas guerras en contra del narco en México, no han obtenido buenos resultados, por el contrario, traen más muertes, miedo y desolación, acompañado por la siempre cínica, impunidad. “Del 2001 al 2006, en México se registraron más de 9 mil ejecuciones ligadas con el tráfico de estupefacientes. Según El Universal (enero/2007), en 2001 hubo mil ochenta muertos por el narcotráfico; en 2002, mil 230; en 2003, mil 290; en 2004, mil 304; en 2005, mil 776, y en 2006 más de 2 mil 204 ejecuciones”. O sea, la guerra va en aumento, de discursos, pero lo peor, de víctimas fatales directas, y de millones indirectas.

Felipe Calderón, dsifrazado de militar. La Jornada

El lapsus del secretario de Marina, almirante Francisco Saynez Mendoza al declarar sobre el bombazo del viernes 15 (un día después de San Valentín): “Todo mundo se acostumbra. Cuando empezó el primer ataque en Irak había un bombazo con 20 muertos y después con 50. Siguen habiendo y ya no es noticia lo que está sucediendo en ese país. Sigue pasando lo mismo que al inicio. Sí, al principio fue noticia, un escándalo, y ahorita continúan los atentados con 20, 50 ó 70 muertos, pero ya se acostumbró la gente a esa condición y ya no es noticia”, ¿nos anuncia el cercano futuro o el destino fatal? Cual si fuéramos Colombia, los intereses nacionales e internacionales del mercado de la droga, nos avisan hacia dónde va la seguridad nacional, malos tiempos para el movimiento social.

Paramilitares colombianaos

La política actual de combate al narcotráfico abrió dos frentes mediáticos y educadores, el de los distribuidores y los consumidores, los eslabones más débiles de la cadena, no sólo por ser los que menos ganan de todo ésto, si es que se le puede llamar ganar a sobrevivir, atacan al narco menudeo como si fueran capos, y persigue al consumidor, cual si fuera empresario “blanqueador”; mientras juega, cruelmente a la guerra para infringir pánico y angustia en la población civil, en un país con 40 millones de pobres.


Definitivamente, existen todas las condiciones para que florezca la industria, cómo no llamarle así, si genera recursos económicos superiores al PIB de muchos países, hay ausencia del Estado para mejorar las condiciones de vida; hay una clase política corrupta en todos los niveles de gobierno; hay un aparato de seguridad del Estado por demás asociado, manejado o intervenido por los grandes cárteles, existe un mercado que no decrece, que deja ganancias superiores a las divisas de los mexicanos que trabajan en EUA, unos 25 mil millones de dólares en el 2007, la mitad de los 50 mil que circula en México el narco.

Creo que nadie se puede acostumbrar a la guerra como dice el Secretario de la Marina, nadie que la vive en carne propia y no a la distancia de un televisor o un diario, por que para diluirla en el olvido o la distancia de lo que les pasa a otros, están los medios de comunicación privados y como dice Susan Sontang: “En cuanto a objetos de contemplación, las imágenes de lo atroz pueden satisfacer algunas necesidades distintas. Fortalecernos contra las flaquezas. Volvernos más insensibles. Reconocer la existencia de lo irremediable”.

Cabezas de 6 personas ejecutadas por el narco en Michoacán

Los bombazos del viernes pueden ser el anuncio de algo tan terrible, guardando proporciones, como los bombazos del 11 de marzo en Madrid y al mismo tiempo, la justificación para mayor mano dura en la “seguridad interior”, sin que por ello vaya implicada la seguridad de los civiles, sino todo lo contrario; los señores de la guerra deciden su escenario, escenario donde la danza de los millones por compra y venta de armas, por la compra y venta de lealtades, por la compra y venta de vidas que hace el mercado boyante de las drogas, trae tras de sí los intereses por los recursos estratégicos de un pueblo, por que nada está fuera del mercado, y nada es mejor que liberar territorio para ocuparlo y fortalecer la industria.

Como bien declaran algunos activistas, defensores de derechos humanos y políticos de izquierda, la paz es la mejor arma contra el capitalismo, pues la guerra sólo fortalece una de las industrias más perjudiciales para la humanidad, hacer la guerra sólo beneficia a unos cuantos mercaderes de vidas y la mayoría de la sociedad la paga con el temor, la incertidumbre, la perdida de sus seres queridos, de sus territorios, de sus autonomía, de su presente y futuro, hace perder los grandes objetivos sociales para quedar, atrapados en una violencia que nos niega todo derecho.


Así las cosas, la guerra de Felipe Calderón está perdida para la sociedad, por que la guerra de ellos, no es nuestra guerra, nuestras batallas están por la construcción de una sociedad más justa, más digna, más solidaria; el sueño de ellos esta por la sangre y muerte, por el poder y la avaricia, valiéndose del cinismo y de falsas promesas, le venden a la sociedad la idea de que hay que entrar en la guerra, y como en los estados fascista, acusan a aquellos que se oponen de proteger al narco o de ser cobardes, como ya lo dijo Felipe frente a los empresarios, “hay 300 hombres en el país que mueven a México, que arriesgan, y los demás tienen miedo de arriesgar y comprometerse”. La cruzada de Felipe no es contra el narco, sino contra todo sentido de humanidad, de dignidad y de solidaridad humana, que algunos creemos vale la pena seguir en la batalla bajo estos fines para construir un mundo diferente.

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